HIRI IBILBIDEA
Cementerio
Este cementerio que ofrece una arquitectura innovadora en el País Vasco, gracias al diseño de José Antonio Pizarro, crea un espacio simbólico y sagrado. En el interior del cementerio se encuentra la escultura «El Ángel de la Vida» y «El Ángel de la Muerte» del escultor Vicente Larrea, que simboliza el carácter sagrado y oscuro del cementerio. Larrea creó esta escultura con la sensibilidad de la época, y la figura del ángel indica la conexión entre la vida y la muerte.
Arquitectónicamente, la obra de Pizarro lleva la inspiración de los espacios de los templos egipcios y su estructura tiene el objetivo de hacer llegar al visitante un «viaje ilimitado». El cementerio, estructurado mediante una cripta subterránea, combina mediante arcos parabólicos y espacios simétricos la dimensión vertical y horizontal. El espacio interior está organizado con nichos divididos en cuatro filas y los arcos tienen la denominación de «arco de la tierra» o «arco del fuego», reforzando el simbolismo del espacio.
El cementerio, tranquilo y encajonado con la naturaleza, en un entorno natural, rodeado de prados y árboles, ofrece unas preciosas vistas de los municipios de Urretxu y Zumarraga. El cementerio estuvo bajo la vigilancia y administración de la parroquia hasta 1980, pero fue necesario realizar ampliaciones, y actualmente cuenta con 161 panteones y 738 nichos.
Así, este cementerio tiene una singularidad especial y sus arquitecturas y esculturas simbólicas, sus juegos de luces y su armonía con el entorno, crean un espacio sagrado y singular, de gran importancia para sus ciudadanos.

